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Santísima Trinidad

 Jn 20,19-23

 

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

COMENTARIO

Dios es Comunidad

 

En este domingo nos encontramos cara a cara con el gran misterio de Dios: la Santísima Trinidad. Un solo Dios y tres Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Desentrañar y tratar de explicar este misterio está íntimamente unido a la reflexión histórica sobre nuestro propio ser humano: Dios es radicalmente otro, Dios se hace hombre, Dios se relaciona con nosotros, Dios se hace presente en nuestra historia, somos imagen de Dios, podemos hablar a Dios, cómo podemos llegar a Dios…

El mismísimo concepto de persona surge para tratar de explicar la realidad de Dios.

Cuando decimos “Un solo Dios”, nos estamos refiriendo a la naturaleza divina de Dios, a su esencia, a su ser. De Dios decimos que es Amor. Pero el amor es relación, por tanto, no podemos pensar en un amor abstracto y estático. El ser de Dios es algo dinámico y real. Por eso decimos que Dios es Alguien y no algo, porque es relación, un Tú.

Cuando decimos que Dios es “Tres personas” estamos hablando de que ese Amor que es Dios existe por sí mismo y por eso es perfecto. Dios subsiste sin necesidad de la creación y de los hombres. Por tanto, somos obra de un amor gratuito. La relación intratrinitaria nos descubre que el amor subsiste en la relación interpersonal. Dios es comunidad de amor.

Cuando hablamos de que Dios es “Padre, Hijo y Espíritu Santo” estamos hablando de que esa comunidad de amor interpersonal que es Dios se nos manifiesta como tres personas distintas que nos remiten a la misma realidad de Dios. El Padre es la fuente, el Hijo es el cántaro y el Espíritu Santo es el agua. Sin fuente no sale el agua y el cántaro no sirve; sin cántaro, el agua se derrama de cualquier manera y se pierde; sin agua, la fuente y el cántaro se quedan secos.

DOMINGOS ANTERIORES

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