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María Concepción Martínez Pérez

Servir a los pobres más pobres gratuitamente

 

María Concepción Martínez Pérez nació en Quijano de Piélagos (Cantabria) el 24 de enero de 1965, hija de Francisco y María Concepción, comerciantes y ambos de familia muy religiosa.

Realizó los estudios primarios en la escuela nacional de la localidad, destacando por su responsabilidad con los estudios y su sensibilidad espiritual. Prosiguió con el bachillerato en el colegio de los Sagrados Corazones de Miranda de Ebro.

Estudió Magisterio en Cantabria, en la Escuela universitaria de Profesorado de Enseñanza General Básica de Santander. Animada por la facilidad para los estudios, emprendió en la Universidad de Valladolid la carrera de Ciencias Químicas. Ya en sus primeros tiempos de universitaria tuvo ocasión de mantener contacto con la obra de la Madre Teresa de Calcuta, por libros, correspondencia y por una visita a la Casa de Madrid de las Misioneras de la Caridad.


Guiada por el Espíritu, decidió ingresar en esta institución, en la Casa de Londres, donde realizó el aspirantado y los seis meses de postulantado, a los que siguieron los dos años de noviciado, en Roma. Allí cambió su nombre civil por el de María Verónica e hizo la profesión religiosa con un cuarto voto: entregarse de por vida y con carácter de exclusividad a los pobres más pobres de la tierra.


El 24 de mayo de 1997 fue destinada a Lisboa y se encargó de la Casa que tienen allí las Misioneras de la Caridad, en un suburbio llamado Jota, donde se apiñan los africanos y nativos de las antiguas colonias portuguesas, en lamentables condiciones de salubridad y de atención social. Allí puso su libre contribución y toda su preparación en atenuar el dolor humano esta joven cántabra.


En 2001 pasó a la Residencia de las Hermanas y Hogar de Laussanne (Suiza), donde se acogen a madres y niños con problemas de toda condición o clase, pero siempre necesitadas. En España disponen en la actualidad de tres Casas: en Madrid, Barcelona y Sabadell. En todas ellas, las Misioneras de la Caridad profundizan en la espiritualidad, de donde sacan el vigor preciso para su esforzada vida activa.


Durante estos ocho años de labor caritativa –nos recordó–, ha trabajado en Portugal (Lisboa y Faro) y en Suiza, y en junio próximo espera acudir, muy ilusionada, a la India, la tierra donde la Madre Teresa de Calcuta ejerció una encomiable labor con los más pobres, lo que la valió el reconocimiento de la Humanidad y la concesión del Premio Nobel de la Paz en 1979.


Su trabajo con los pobres está en función de las características de las zonas de las misiones. «Hasta ahora –explicó– he estado atendiendo a ancianos que carecían absolutamente de todo: no tenían casa, ni vestido, ni comida, y tampoco compañía. Nuestra labor consistía en recogerlos en nuestra Casa y atenderles en todo: alimento, vestimenta, higiene y atención». Su labor misionera también abarca el trabajo con los niños, mediante grupos de catequesis, y la colaboración con familias organizando grupos de oración, a «las que también atendíamos materialmente», precisó.


La Hermana María Verónica encuentra contrastes cuando regresa a su tierra. «Debo decir que aquí hay sensibilidad a las necesidades materiales de los pobres; pero noto que falta oración y sentido de lo sagrado», explicó. Preguntada sobre su opinión sobre el consumismo y la comodidad excesiva de nuestra sociedad, dijo que «deberíamos meditar más en que la vida en esta tierra es sólo para unos pocos años; quizá falte oración, y reflexionar un poco más sobre esto».

 

El carisma de las hermanas de la Orden de la Madre de Teresa de Calcuta es el de «servir a los pobres más pobres gratuitamente y de todo corazón»

 

 «en nuestro trabajo, sientes que es un privilegio servir a Jesús las 24 horas del día socorriendo a los pobres».

 

 

 

 

 

LA CASA DE ZAQUEO


Cuenta el evangelio que, cuando Zaqueo invitó a Jesús a su casa, Jesús dijo:
"hoy ha entrado la salvación a esta casa".

Esta es la casa de Zaqueo, un lugar donde tú nos puedes contar, a modo de testimonio, cómo entró Jesús en tu vida. Cómo ha sido, cómo es, tu experiencia de Dios. ¿Dónde encontraste a Dios? ¿Cómo es tu relación con Él? ¿Por dónde te lleva y guía tus pasos?

Esta casa de Zaqueo quiere ser un espacio para los testimonios de vida cristiana de jóvenes que tienen a Dios en su casa, como Zaqueo.

Si quieres contarnos tu historia envíanosla a la dirección de la Delegación:

diocesantjoven@ono.com

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